¿Qué empleos existirán dentro de veinte o cuarenta años? ¿Cómo afectarán la automatización y la inteligencia artificial a los puestos de trabajo actuales? ¿Cómo será el mercado laboral del futuro? Algunas de las mentes más brillantes del mundo académico, económico y político están tratando de encontrar respuestas a estas preguntas, aunque de momento hay más dudas que certezas.
El avance tecnológico, a largo plazo, contribuye al progreso y al bienestar, pero a corto plazo puede acabar con puestos de trabajo que antaño se tenían por sólidos. Además, la nueva revolución de la inteligencia artificial lleva a algunos a sospechar que, en esta ocasión, la destrucción de empleo puede ser mayor que nunca, y que vayamos hacia un mundo en el que el trabajo sea un bien escaso.
Se debate intensamente sobre qué empleos estarán a salvo, sobre las habilidades que serán más valoradas y sobre los sectores que crearán trabajo. Entre estos, se menciona cada vez más los relacionados con la protección de datos y la seguridad de la información (aquí, por ejemplo, lo hace el cazatalentos británico Robert Walters). No sólo hackers o expertos informáticos que protejan a las empresas de ciberataques como el famoso Wanacry, sino también profesionales de formación jurídica y técnica que gestionen el cumplimiento por parte de las organizaciones de una legislación cada vez más exigente en materia de privacidad y, en general, del cumplimiento normativo.
Ya hemos hablado en este blog de la creciente preocupación ciudadana por la privacidad y por la ética de las empresas. Esto lleva años notándose en los boletines oficiales de las administraciones. Y por este motivo se está desarrollando en las organizaciones la función de compliance. Se trata, sin duda, de una de las áreas y sectores de más crecimiento, y por tanto, de mayor demanda de empleo.
El compliance responde a unas exigencias sociales cada vez mayores, a una demanda de cumplimiento no sólo normativo, sino ético, que no va a dejar de crecer. Por eso han aparecido puestos como el de compliance officer o el de Delegado de Protección de Datos, y por eso crecen las empresas que, como la nuestra, ofrecen este tipo de servicios.
Si un joven a punto de iniciar sus estudios nos preguntara hoy por cómo orientar su carrera, le diríamos: ¿has pensado en el compliance?

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