Desde la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Protección de Datos, la concienciación sobre la privacidad está en auge, irrumpiendo en las instituciones europeas públicas y privadas, creando e implantando una cultura del Dato más segura para los ciudadanos.

Por ello, el pasado mes de enero, algunas compañías decidieron dar un paso al frente en el ámbito de la Ética informática. Un total de cuarenta empresas punteras como Xiaomi, Vodafone, Telefónica o Sony firmaron en el Foro Económico Mundial de Davos la Declaración Digital, un acuerdo sobre la ética en las redes.

Esta iniciativa surge como consecuencia de la incipiente digitalización del Producto Interior Bruto, que, según las últimas estadísticas, llegará a ser de alrededor del 60% [1]. Como se puede atisbar, existe un cambio dentro de los paradigmas económicos actuales, generando una transformación estructural en el funcionamiento de las empresas y las instituciones.

Los principios de la Declaración Digital

Esta Declaración tiene como principios el llamamiento a las empresas para que respeten la privacidad de los ciudadanos digitales, manejar los datos personales de forma segura y transparente, tomar medidas eficaces para mitigar las amenazas cibernéticas, y garantizar que todos puedan participar en la economía digital en desarrollo, combatiendo al mismo tiempo el acoso virtual. En conjunto, estos compromisos garantizarán que Internet siga siendo una plataforma abierta para la expresión y un motor de innovación [2].

Uno de los aspectos a destacar es lo resumido del texto, que consta de tres principios y ocho puntos recogidos en apenas una cara de extensión,  Si bien se trata de una serie de buenas ideas dirigidas a garantizar un adecuado acceso a Internet, la Declaración resulta demasiado escueta y falta de pragmatismo.

Por otro lado, con respecto a las compañías firmantes, se echa de menos que las empresas con mayor volumen de datos, o con mayores peligros dentro de sus tratamientos, no hayan formado parte de dicha Declaración. Consideramos que para que este tipo de acciones pudiesen ser efectivas, los participantes más importantes del mundo de la privacidad deberían cooperar activamente en estas iniciativas.

En definitiva, resulta una buena declaración de intenciones, pero difícilmente implantable, por lo que no resultará fácil que acabe siendo efectiva dentro de las empresas.

  • [1] Informe del Foro Económico Mundial titulado “Our Shared Digital Future” (dic. 2018)
  • [2] GSMA (2019) “GSMA: cuarenta CEOs presentan declaración digital en Davos

 

Daniel Romano
Consultor de Privacidad
UBT Legal & Compliance